vie 3a. Sem cuaresma (Id=223)
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Antífona de Entrada

Señor, no hay otro dios igual a ti, porque sólo tú eres grande y haces maravillas; porque sólo tú eres Dios.
Non est símilis tui in diis, Dómine, quóniam magnus es tu et fáciens mirabília; tu es Deus solus. Sal 85, 8.10

 

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Infunde Señor, en nosotros tu gracia para que podamos dominar nuestras pasiones y permanecer fieles a tus palabras de vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

 

[Misa]

Primera Lectura

 

Nunca llamaremos ya "dios nuestro" a las obras de nuestras manos

 

Lectura del libro del profeta Oseas
14, 2-10

Esto dice el Señor:
"Conviértete, Israel, al Señor tu Dios, pues tu culpa te ha hecho caer. Busquen las palabras apropiadas y conviértanse al Señor; díganle:
"Perdona todos nuestros pecados y acepta el pacto; como ofrenda te presentamos las palabras de nuestros labios. Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos más dios nuestro a la obra de nuestras manos, pues en ti encuentra compasión el huérfano".
Yo sanaré su infidelidad, los amaré gratuitamente, pues ha cesado mi ira. Seré como rocío para Israel; él florecerá como el lirio, y echará raíces como los árboles del Líbano. Se extenderán sus ramas, tendrá el esplendor del olivo, y como el del Líbano será su perfume.
El Señor volverá a ser su protector, volverán a cultivar el trigo, florecerán como la parra, y serán famosos como el vino del Líbano. Efraín no tendrá ya nada que ver con los ídolos. Yo escucho su plegaria y cuido de él; yo soy como un ciprés siempre joven, y de mí proceden todos tus frutos.
¿Quién es tan sabio como para entender esto? ¿Quién tan inteligente como para comprenderlo? Los caminos del Señor son rectos, por ellos caminan los inocentes, y en ellos tropiezan los culpables".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

Sal 80, 6c-8a.8bc-9.10-11ab.14 y 17

 

Yo soy tu Dios, escúchame.

Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

 

Oigo un lenguaje desconocido para mí; yo quité la carga de sus hombros, y sus manos quedaron libres de peso, clamaste en la aflicción y te libré.
Yo soy tu Dios, escúchame.

Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

 

Te respondí escondido en la tormenta, te puse a prueba junto a las aguas de Meribá. Escucha, pueblo mío, que doy testimonio contra ti. ¡Ojalá me escucharas, Israel!
Yo soy tu Dios, escúchame.

Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

 

No tendrás un dios extraño, no adorarás a un dios extranjero. Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto.
Yo soy tu Dios, escúchame.

Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

 

¡Ojalá me escuchara mi pueblo y siguiera Israel mi camino! Yo alimentaría a Israel con lo mejor del trigo, lo saciaría con miel silvestre.
Yo soy tu Dios, escúchame.

Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

 

Aclamación antes del Evangelio

 

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor, porque está cerca el Reino de los cielos.

Paenitétiam ágite, dicit Dóminus; appropinquávit regnum caelórum.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

 

Evangelio

El Señor tu Dios es el único Dios: ámalo

 

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
12, 28-34

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó:
"¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
Jesús le respondió:
"El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos".
El escriba replicó:
"Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios".
Jesús, viendo que había hablado sensatamente, le dijo:
"No estás lejos del reino de Dios".
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, con benevolencia los dones que te presentamos; que te sean agradables y se conviertan para nosotros en fuente de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

 

[Misa]

Prefacio

Los frutos del ayuno

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos fortaleces y recompensas, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:


[Misa]

 

Antífona de la Comunión

Amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los sacrificios.

Dilígere Deum ex toto corde, et próximum tamquam seípsum, maius est ómnibus sacrifíciis

 

[Misa]

Oración después de la Comunión

Señor, que la fuerza de tu Espíritu vigorice todo nuestro ser, para que podamos obtener plenamente la salvación cuya prenda hemos recibido en esta Eucaristía.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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